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SUSANA PÀMIES
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Lo que sale de la boca
Estoy un poco cansada de la gente que tiene el coño y la polla en la boca continuamente. Y no es que yo sea muy bien hablada, más bien poco.
Pero procuro no utilizarlas de muletilla para todo.
No sé, como si el meterlas en nuestras conversaciones, nos diera esa connotación de libertad que anhelamos, creemos tener, o queremos mostrar al utilizar esas palabras como expresiones que, en realidad, lo único que nos hacen es preso de ellas, ya que nos privan de tener que pensar en otras palabras que expresen lo que realmente queremos decir.
Coño qué calor hace!
Estoy hasta el coño!
Me tienen hasta la polla!
Me suda el uno o la otra!
Y un largo etcétera que no voy a escribir porque luego me quedan las “palabritas” grabadas en la memoria y no hay dios que me las borre. Como ya me ha pasado en muchas ocasiones, razón por la que me atrevo a decir que ya que me tienen cansada.
Tengo que reconocer que, en según que contextos, resultan graciosas, incluso ocurrentes, siempre y cuando no se recurra demasiado a ellas.
En otras, pueden llegar hasta surtir efecto si se pronuncian de forma contundente. No tengo muy claro el efecto, pero alguno surte, sin lugar a dudas.
Por otra parte estoy de acuerdo con llamar al coño: coño, y a la polla: polla, cuando el significado es el que tiene y sobre todo cuando de tema sexual se trata. Personalmente, creo que resulta muy excitante. Ahí vale todo mientras todos quieran. Y lo que se tenga entre manos no difiera de lo que podemos tener en la boca. Literalmente.
Pero procuro no utilizarlas de muletilla para todo.
No sé, como si el meterlas en nuestras conversaciones, nos diera esa connotación de libertad que anhelamos, creemos tener, o queremos mostrar al utilizar esas palabras como expresiones que, en realidad, lo único que nos hacen es preso de ellas, ya que nos privan de tener que pensar en otras palabras que expresen lo que realmente queremos decir.
Coño qué calor hace!
Estoy hasta el coño!
Me tienen hasta la polla!
Me suda el uno o la otra!
Y un largo etcétera que no voy a escribir porque luego me quedan las “palabritas” grabadas en la memoria y no hay dios que me las borre. Como ya me ha pasado en muchas ocasiones, razón por la que me atrevo a decir que ya que me tienen cansada.
Tengo que reconocer que, en según que contextos, resultan graciosas, incluso ocurrentes, siempre y cuando no se recurra demasiado a ellas.
En otras, pueden llegar hasta surtir efecto si se pronuncian de forma contundente. No tengo muy claro el efecto, pero alguno surte, sin lugar a dudas.
Por otra parte estoy de acuerdo con llamar al coño: coño, y a la polla: polla, cuando el significado es el que tiene y sobre todo cuando de tema sexual se trata. Personalmente, creo que resulta muy excitante. Ahí vale todo mientras todos quieran. Y lo que se tenga entre manos no difiera de lo que podemos tener en la boca. Literalmente.
En fin, ahí queda eso!
Voy a buscar un diccionario para ver con qué palabras puedo reemplazarlas en las expresiones que nada tengan que ver con ellas.
Aunque dado que aún no ha amanecido, y después de haberlas repetido tanto e interiorizado su verdadero significado… Tal vez deje lo del diccionario para mañana y empiece a hacer un correcto y placentero uso de alguna de ellas.
Voy a buscar un diccionario para ver con qué palabras puedo reemplazarlas en las expresiones que nada tengan que ver con ellas.
Aunque dado que aún no ha amanecido, y después de haberlas repetido tanto e interiorizado su verdadero significado… Tal vez deje lo del diccionario para mañana y empiece a hacer un correcto y placentero uso de alguna de ellas.
¡Qué coño!
Feliz amanecer.
Susana Pamies Salinas
ImproduAdictivo.
Madrugón altamente ImproduAdictivo.
6:09 a.m.
1 hora despierta.
7 líneas escritas, incluido el título y una palabra que no existe.
2 cafés.
5 cigarros.
1 hora despierta.
7 líneas escritas, incluido el título y una palabra que no existe.
2 cafés.
5 cigarros.
Tengo que plantearme, seriamente, dejar de escribir.
San Se Acabó
No entiendo cómo es posible que hasta un San Jacobo, cuyo relleno es de jamón y queso, sin más, tenga un día marcado en el Santoral. Y qué pasa con el San Se Acabó? Que está relleno de muchos más ingredientes y que aunque en un principio pueda resultar difícil de tragar, más tarde te das cuenta de que se merece todo un día para celebrar. Y si es festivo, mejor.
Pues ya que nadie se ha dignado a marcarlo en el calendario, lo marco yo.
Feliz día de San Se Acabó!
¿Serán las mechas?
Ayer mientras estaba en la peluquería esperando para que me hicieran mechas,
y ponerme más “rubia” que nunca, ya que no soporto ser “rubia” a medias.
La peluquera, una profesional a la que aprecio porque se limita a hacer su trabajo lo mejor posible sin esperar que le cuente mi vida ni que yo le pregunte por la suya, y mucho menos opinar sobre las vidas de aquellos que viven en las revistas, y que con tanto ahínco nos empeñamos en escudriñar, me ha hecho una pregunta con la que me he entretenido gran parte del día.
Me acompañaba a la silla donde me iba a restaurar, cuando la ha realizado:
- ¿Cómo prefieres la mecha, larga o corta?
Yo he tardado unos segundos en responder, por lo profundo de la pregunta.
Y al final he dicho larga.
Pero en realidad, me importaba bien poco cómo fuera la mecha a la que ella se refería, porque en lo único que podía pensar, era en qué tipo de mecha es la mía.
Tengo la mecha larga o la mecha corta?
Yo creía ser de mecha larga, porque me gusta considerarme una persona con paciencia.
Aunque hace poco, alguien me dijo que yo era muy susceptible. A lo que respondí ofendida.
Va a resultar que tengo la mecha corta!
Y eso me hace pensar:
¿Qué diferencia hay entre tener la mecha larga o la mecha corta? Si, al final, van a llegar a lo mismo solo que en diferentes tiempos.
Si la mecha, larga o corta, está prendida, en algún momento va a arder.
¿Pues casi mejor que sea a corto plazo, no?
y ponerme más “rubia” que nunca, ya que no soporto ser “rubia” a medias.
La peluquera, una profesional a la que aprecio porque se limita a hacer su trabajo lo mejor posible sin esperar que le cuente mi vida ni que yo le pregunte por la suya, y mucho menos opinar sobre las vidas de aquellos que viven en las revistas, y que con tanto ahínco nos empeñamos en escudriñar, me ha hecho una pregunta con la que me he entretenido gran parte del día.
Me acompañaba a la silla donde me iba a restaurar, cuando la ha realizado:
- ¿Cómo prefieres la mecha, larga o corta?
Yo he tardado unos segundos en responder, por lo profundo de la pregunta.
Y al final he dicho larga.
Pero en realidad, me importaba bien poco cómo fuera la mecha a la que ella se refería, porque en lo único que podía pensar, era en qué tipo de mecha es la mía.
Tengo la mecha larga o la mecha corta?
Yo creía ser de mecha larga, porque me gusta considerarme una persona con paciencia.
Aunque hace poco, alguien me dijo que yo era muy susceptible. A lo que respondí ofendida.
Va a resultar que tengo la mecha corta!
Y eso me hace pensar:
¿Qué diferencia hay entre tener la mecha larga o la mecha corta? Si, al final, van a llegar a lo mismo solo que en diferentes tiempos.
Si la mecha, larga o corta, está prendida, en algún momento va a arder.
¿Pues casi mejor que sea a corto plazo, no?
En fin, ya sé que esto no lleva a ninguna parte.
Sólo quería deciros que he ido a la peluquería, y no se me ha ocurrido una excusa mejor para hacerlo.
Y teniendo en cuenta que soy más rubia que antes, sé que no me lo tendréis en cuenta.
Sólo quería deciros que he ido a la peluquería, y no se me ha ocurrido una excusa mejor para hacerlo.
Y teniendo en cuenta que soy más rubia que antes, sé que no me lo tendréis en cuenta.
Buenos días a tod@s!
He tardado media hora en encontrar la @.
Serán las mechas?
Serán las mechas?
Susana Pamies Salinas
Nunca fui buena atleta.
Por más que corramos en esta carrera de fondo, la nostalgia es algo que, aunque sea por unos segundos, siempre logra alcanzarnos.
Teniendo en cuenta que en esta clase de pruebas es más importante la resistencia que tiene que tener el corredor que la velocidad en sí, el triunfo no debe radicar en ganar o perder sino en llegar a la meta con ella, como buenos amigos, cogidos de la mano.
Teniendo en cuenta que en esta clase de pruebas es más importante la resistencia que tiene que tener el corredor que la velocidad en sí, el triunfo no debe radicar en ganar o perder sino en llegar a la meta con ella, como buenos amigos, cogidos de la mano.
Nunca fui buena atleta.
Voy a ponerme las gafas
Confirmado:
Sufro de daltonismo temporal
Lo que, ayer, veía negro
Hoy, lo veo gris
Y posiblemente, en unas horas, lo vea blanco
O rojo, o verde, amarillo, azul, magenta,
Quién sabe?
No sé si esto tiene remedio
Puede que necesite meditación
Medicación?
O unas simples gafas de sol.
Sufro de daltonismo temporal
Lo que, ayer, veía negro
Hoy, lo veo gris
Y posiblemente, en unas horas, lo vea blanco
O rojo, o verde, amarillo, azul, magenta,
Quién sabe?
No sé si esto tiene remedio
Puede que necesite meditación
Medicación?
O unas simples gafas de sol.
De momento
Mientras medito si me medico
Voy a ponerme las gafas
Que son las 5 de la madrugada
Y no veas cómo deslumbra el condenado!
… o es la luna?
Mientras medito si me medico
Voy a ponerme las gafas
Que son las 5 de la madrugada
Y no veas cómo deslumbra el condenado!
… o es la luna?
Susana Pamies Salinas
Desapareció...
Desapareció. Le aterrorizaba la idea de que alguien se creyera con la capacidad de ejercer tanto poder sobre ella.
“Te voy a hacer la persona más feliz del mundo”
Eso fue lo último que él que le dijo.
Susana Pamies Salinas
El thriller...
Como en todo buen thriller que se precie
una vez resuelto el misterio
lo único interesante que cabe esperar
es el final.
El cepillo...
Hace unos días decidí deshacerme, por fin, de tu cepillo de dientes.
Justo antes de dejarlo caer, escuché cómo me preguntaba “¿estás segura?”
Dije que sí y abrí mi mano.
Soltó una irritante carcajada mientras se precipitaba al fondo de la bolsa.
Durante todo el día siguió riendo.
Y ni el hecho de lanzarle encima las sobras del día anterior, logró hacer que se callara.
Pero hoy…
Ya no se oye nada.
Creo que ha llegado el momento de sacar la basura.
"Hay personas que brillan con luz propia"
Como bien dijo Galeano
"Hay personas que brillan con luz propia"
"Hay personas que brillan con luz propia"
Otras que deslumbran.
Otras iluminadas
Otras oscuras
Otras con chispa
Otras a media luz
Otras que alumbran
Que iluminan.
Me gusta pensar que todos poseemos luz.
Quizá no de aquella que se ve al primer vistazo
Pero está.
Hay quien la muestra a raudales
Por miedo a su oscuridad
Otras que no la muestran,
Que no tienen esa necesidad de brillar
Permitiendo así, que sea otra persona la que brille.
Hay luz por todas partes,
Lo que es luz para uno, no tiene que serlo para otro.
La luz cambia, varía su intensidad,
A veces intermitente, otras fija, otras aparentemente apagadas
Esperando que alguien o algo le dé al interruptor.
Yo, me imagino a las personas como casas.
El que tengan la luz encendida no me da derecho a entrar sin llamar,
Y si la tiene apagada, llamo, porque aunque en tinieblas, puede ser que viva alguien.
Y quién sabe? Es posible que al menos por un instante la encienda para ver quién llama.
Otras iluminadas
Otras oscuras
Otras con chispa
Otras a media luz
Otras que alumbran
Que iluminan.
Me gusta pensar que todos poseemos luz.
Quizá no de aquella que se ve al primer vistazo
Pero está.
Hay quien la muestra a raudales
Por miedo a su oscuridad
Otras que no la muestran,
Que no tienen esa necesidad de brillar
Permitiendo así, que sea otra persona la que brille.
Hay luz por todas partes,
Lo que es luz para uno, no tiene que serlo para otro.
La luz cambia, varía su intensidad,
A veces intermitente, otras fija, otras aparentemente apagadas
Esperando que alguien o algo le dé al interruptor.
Yo, me imagino a las personas como casas.
El que tengan la luz encendida no me da derecho a entrar sin llamar,
Y si la tiene apagada, llamo, porque aunque en tinieblas, puede ser que viva alguien.
Y quién sabe? Es posible que al menos por un instante la encienda para ver quién llama.
Como la claridad del día,
Como la oscuridad de la noche.
Cada uno con su luna y su sol.
Así es la luz.
Se desvanece
Poco a poco se desvanece, aquello que, hace tan poco, era tanto.
Podría ser, pero no es del tiempo, de lo que hablo.
El lapíz
Esta madrugada, elijo un lápiz.
Para poder borrar los errores
que cometa al escribir lo que sea que escriba.
Me he cansado de tachones y manchas de tinta
como previa ilustración a las palabras que tras ellos
considero las acertadas
Obligándome a pasar a limpio
lo que antes de haber leído, releído, tachado y corregido
no me resultaba tan sucio.
Como si al hacerlo pudiera olvidar
haberlo escrito.
Para poder borrar los errores
que cometa al escribir lo que sea que escriba.
Me he cansado de tachones y manchas de tinta
como previa ilustración a las palabras que tras ellos
considero las acertadas
Obligándome a pasar a limpio
lo que antes de haber leído, releído, tachado y corregido
no me resultaba tan sucio.
Como si al hacerlo pudiera olvidar
haberlo escrito.
Esta madrugada, elijo un lápiz.
Y así me ahorraré la gran parte del esfuerzo
que llena mis páginas.
pudiendo borrar en el acto
lo que no quiera reflejar en ellas.
Y queden así más bonitas que nunca
aunque estén en blanco
por la ausencia del tachón que antecede
a la palabra exacta y la hace plena.
Seguro que consigo una melodía agradable
que no sea molesta
aunque suene hueca.
Y así me ahorraré la gran parte del esfuerzo
que llena mis páginas.
pudiendo borrar en el acto
lo que no quiera reflejar en ellas.
Y queden así más bonitas que nunca
aunque estén en blanco
por la ausencia del tachón que antecede
a la palabra exacta y la hace plena.
Seguro que consigo una melodía agradable
que no sea molesta
aunque suene hueca.
Esta madrugada, elijo un lápiz
Que mine lo que con su mina
ha creado antes
Y no me consuma al intentar
rectificarlo con mi puño y letra.
Que mine lo que con su mina
ha creado antes
Y no me consuma al intentar
rectificarlo con mi puño y letra.
Esta madrugada elijo un lápiz
Pero por fortuna o por desgracia
dejé la goma de borrar
olvidada en aquel cajón de la escuela
donde nos obligaban a guardar
lo que ya no fuésemos a utilizar
para que otros pudieran hacerlo.
Desconozco quién se quedó con la goma
como el mejor recuerdo de una infancia
en lo que nada había que borrar
porque todo estaba aún por escribir.
Pero por fortuna o por desgracia
dejé la goma de borrar
olvidada en aquel cajón de la escuela
donde nos obligaban a guardar
lo que ya no fuésemos a utilizar
para que otros pudieran hacerlo.
Desconozco quién se quedó con la goma
como el mejor recuerdo de una infancia
en lo que nada había que borrar
porque todo estaba aún por escribir.
Esta madrugada, elijo un lápiz
Pero elijo el mismo que decidí llevarme
de aquel cajón común
donde siguen revoloteando días felices,
y con el que intento crear más en este diario
que por falta de goma y ganas de tenerla
va a seguir lleno de tachones
ya que creo que en ellos
es donde se gesta la palabra auténtica.
Pero elijo el mismo que decidí llevarme
de aquel cajón común
donde siguen revoloteando días felices,
y con el que intento crear más en este diario
que por falta de goma y ganas de tenerla
va a seguir lleno de tachones
ya que creo que en ellos
es donde se gesta la palabra auténtica.
Esta madrugada sin goma de borrar
elijo escribirla con mi lápiz.
elijo escribirla con mi lápiz.
Susana Pamies Salinas
A-divina ignoracia
A-DIVINA IGNORANCIA
Una conversación y tres tipos.
Dos oyentes y un parlante.
Tú, eres el que habla.
De los dos restantes:
uno escucha con atención
porque ignora de lo que hablas,
y el otro, que cree saberlo todo,
te ignora cuando lo haces.
Dos oyentes y un parlante.
Tú, eres el que habla.
De los dos restantes:
uno escucha con atención
porque ignora de lo que hablas,
y el otro, que cree saberlo todo,
te ignora cuando lo haces.
A ambos tipos, puedes enseñarle mucho o algo
Y de ambos tipos, puedes aprender algo o mucho.
Y de ambos tipos, puedes aprender algo o mucho.
Pero decides ignorar el qué, porque no son tu tipo.
¿Cuál o quién de los tres tipos es el más ignorante?
Autor: Un tipo.
Ya me callo.
Hay momentos en los que “todo” lo que se pudo hacer fue “nada”.
Otros en los que el no hacer “nada” pudo con “todo”.
Cuánto puede encerrar una palabra.
Casi tanto, como lo que libera el silencio.
Otros en los que el no hacer “nada” pudo con “todo”.
Cuánto puede encerrar una palabra.
Casi tanto, como lo que libera el silencio.
Cuánto puede encerrar el silencio
que podría habernos hecho libres con una sola palabra.
que podría habernos hecho libres con una sola palabra.
Ya me callo.
Susana Pamies Salinas
Hasta El Cielo Cambia De Color II parte
Hasta el cielo cambia de color
dependiendo de su estado.
Se ruboriza cuando tiene mucho que expulsar
pudiendo pasar del rojo al morado
y al casi negro si se siente atormentado.
Cielo abierto.
Cielo cerrado.
Cielo libre.
Cielo cargado.
Nubes pasajeras que se muestran inocentes
disipando sus pecados.
Nubes de color magenta repletas de viento fuerte
a la espera de soltarlo.
Y nubes blancas de nieve
que en copos ofrecen mantos.
Cielo oscuro.
Cielo claro.
Cuando me llamas “mi cielo”
el mío cambia al escucharlo.
Susana Pamies Salinas
Foto: Anna Bohbot
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